El arte

Los dos conceptos fundamentales del proyecto inicial de El Barrio de los Artistas, que se han mantenido hasta la fecha, fueron la diversidad y la participación. Aplicado al arte, significa que en la programación de El Barrio encontrarán cabida todas las actividades posibles, vinieren de donde vinieren, lo que tendrá como consecuencia el mayor grado de participación posible. Cuando ofreces la absoluta heterogeneidad en los contenidos te encuentras disfrutando, insoslayablemente, de la más heterogénea y numerosa participación. Gentes venidas de todas partes, metafórica y literalmente, han traído a las calles del casco viejo de la ciudad sus propuestas artísticas, que hablaban idiomas formales y conceptuales distintos. De una manera fuera de lo común, el programa que presenta El Barrio no tiene filtro ni juicio estético: no se escoge, se vehicula. Late detrás un concepto particular de arte que vincula el hecho artístico a la expresión, a la igualdad, a la democratización de la cultura.

La organización de El Barrio de los Artistas no realiza tareas de comisariado. A diferencia de la mayoría de proyectos culturales, de lo que se trata es de posibilitar una energía creativa que se nos presenta sin patas y como queriendo llevárselo todo por delante. El equipo gestor le pone un lugar, le ofrece un espacio, le concreta unas horas posibles, una duración adecuada, lo publicita convenientemente, lo visibiliza. Hacemos posible que suceda en una fecha concreta y en un lugar preciso algo que ya existía mucho antes de llegar a nosotrxs.

Por todo ello, cualquiera ha podido presentar su proyecto en El Barrio de los Artistas. Por eso hemos tenido y tenemos actrices y actores que hablan en público por primera vez y pintoras consagradas que dedican sus dibujos a niñxs participantes en un concurso. Porque en realidad en el barrio del arte que proponemos no hay consagrados ni principiantes, ninguna voz es más alta que la otra: cada una tiene un valor que nada puede aportar, que se pierde si se acalla. Pedidle a quien haya estado en alguno de estos años en El Barrio que os cuente qué vio y no habrá forma de poner orden ni estructura en su relato: había cuatro payasas, había una película, había un hombre tocando una pequeña guitarra, había una mujer suspendida, había un megáfono, había una carroza, había un diálogo en una esquina de la plaza, niñxs aprendiendo a hacer casas, una fotografía. Así hasta ochenta, noventa, cien.